En Junio 2018 Laura, una mujer aliada y sensible, quería alquilar su casa. Conociendo nuestro trabajo de acompañamientos, decidió alquilársela a compañeres en riesgo de situación de calle, es decir, compañeres que tienen un ingreso para pagar un alquiler pero que no pueden hacerlo por las condiciones que les exigen. Laura no les pidió ni papeles ni plata para ingresar, deconstruyendo así sus privilegios de clase y acentuando la red feminista de mujeres aliadas. Una casa que ahora se llama Casa Leonor, en homenaje a la mamá de Laura.

A partir de esta experiencia, comenzamos a pensar en estrategias en las que dos o más compañeres que están trabajando, se proyectan alquilando en conjunto. Alentando que les compañeres puedan acceder a una vivienda en espacios que sean habitables (sin tener que pagar alquileres elevados por piezas en hoteles ubicadas en barrios de violencia y venta de drogas), facilitamos la documentación (garantías propietarias y recibos de sueldos) y el dinero que las inmobiliarias solicitan para ingresar al alquiler (depósito y dinero adelantado). El monto que se les presta, es devuelto a través de un plan de cuotas pautado con elles. 

 
 En estos casi tres años diferentes compañeres de la organización, que estaban en situación de calle o en riesgo de estarlo han vivido allí. Actualmente en Casa Leonor viven cuatro compañeres trans. Además, la experiencia de Casa Leonor es una invitación a pensar formas transformadoras y ecofeminsitas de generar recursos desde su Huerta Violeta Parra.